DESPERTANDO EN DOS RUEDAS (EL RETIRO – LA CARBONERA)

Category: Experiencias Comments: 0 Post Date: abril 20, 2017

Por: Héctor Andrés Carrascal Ochoa.

Una llamada a las 5:30 de la mañana del domingo funcionó como despertador para dar inicio a un viaje muy especial, se trataba de Felipe Castañeda, un amigo rider que me invitó a conocer un nuevo lugar, en este caso una pista de Downhill.

Partimos rumbo al municipio de El Retiro y conocimos la pista de La Carbonera.

El Retiro es un municipio de Colombia que se encuentra aproximadamente a 1 hora y 30 minutos desde la ciudad de Medellín. Limita por el norte con los municipios de Envigado y Rionegro, por el este con los municipios de Rionegro y La Ceja, por el sur con La Ceja y Montebello y por el oeste con los municipios de Santa Bárbara, Caldas y Envigado.

De nuestro transporte se encargaría Rosco, un compañero que disfruta de las bicicletas al igual que nosotros pero que tristemente, con los radios de la Specialized Status (su bicicleta), un par de días atrás se quebró un dedo. Sin embargo, mientras se recupera pasa su tiempo transportándonos hasta que pueda recobrar la movilidad en el pulgar de la mano derecha.

Fue entonces cuando a las 6:00 de la mañana, Rosco, Felipe y Ramón pasaron por mí para iniciar nuestra travesía. Crucé la puerta de entrada de mi casa y vi que se trataba de una micro van del año 96 aproximadamente que solo tenía dos compuertas laterales y una trasera, una parrilla de color negro en el techo y en su interior no más que las sillas del conductor y del acompañante. Así mismo, en la parte trasera una especie de volco  interior como si hubiesen removido toda la coginería, lugar en donde horas más tarde pondríamos nuestras bicicletas para volver a subir la cima de la montaña; pero en ese preciso momento,  funcionó como mi cama.

Tomamos la vía Las Palmas que nos tomó hora y media hasta el Parque de El Retiro y un poco más de tiempo para llegar, finalmente, a la pista La Carbonera.

Esta pista está ubicada en la Vereda El Pantanillo y una de las características principales es el fácil acceso a través de la autopista que conduce al interior de una finca. ¡Sí, dentro de la finca es donde se encuentra La Carbonera!

Gracias a su cómoda entrada podemos disfrutar de varios descensos cada vez que la visitamos y como es propiedad privada, el paso vehicular es restringido. Sin embargo, es en este punto donde nos preparamos para subir con nuestras bicicletas unos 5 minutos, hasta llegar a lo que normalmente se convierte en el paraíso. Una rápida e intensa pista adecuada para practicar Downhill.

Imaginen estar en la cima de una montaña, rodeados de pinos y árboles e iniciar un camino no muy amplio de barro café oscuro que nos transportó a una plataforma de madera que sirve de impulso para saltar el cerco de alambre de púas que separa el comienzo de la pista con el siguiente tramo y  por fin dar inicio a un magnifico descenso.

El color de la pista cambia a café más claro, lo que significa que la tierra se vuelve más suelta. Los pinos y árboles dejan ver todas sus raíces en medio del camino que nos obliga a mantener una buena técnica y agarrar muy fuerte el manubrio.

Una primera rampla de madera nos proporcionó el impulso suficiente para tomar las primeras curvas, bien pegados al peralte o a la pared,  como prefieran llamarlo, nos transportó a una segunda rampla del mismo material de la primera que cumple la función de lanzarnos de pared a pared lo cual genera mucha velocidad y nos lleva a un drop, es decir, a una especie de meseta fácil de saltar creadas para generar mayor velocidad  y poder pasar  por encima de un divertido doble morro que es construido a base de madera, tierra en costales y agua.

El descenso de esta pista se basa en curvas y adrenalina ya que la inclinación nos permite bajar a grandes velocidades.

En esta oportunidad me encontré con un grupo de riders que buscaban mejorar el tiempo que se había establecido como el más rápido en esta pista. -Algo importante que debes saber es que si quieres ser el más rápido en descender por La Carbonera debes bajar en menos de 2 minutos 15 segundos-.

Al finalizar la pista encontramos una pequeña quebrada conectada con un angosto camino en cemento y es aquí donde volvemos a ver a Rosco con la micro van.

Abrí las puertas laterales de la van y subí mi bicicleta en la parte trasera donde solían estar las sillas. Felipe y Ramón amarraron, con un par de lazos, el manubrio de sus bicicletas y luego lo ataron a una parte de la van, generando así un remolque para volver a subir a la cima y tirarnos por segunda vez.

Luego de 8 veces de repetir esta grandiosa pista, el hambre nos atacó,por lo que decidimos ir al pueblo donde almorzamos  carne de res y frijoles, culminando de esta forma una aventura en dos ruedas.

Rider : Héctor Andrés Carrascal Ochoa.

Share this post